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Star Wars RPG; interpretación y otros personajes de interés:

♣ Seiren (Rebelde, soldado): Lady Nerón.

♣ William Draken (Imperial, jedi oscuro): Arathion. Interpretado (diálogo original) por nuestro DJ.

♣ Neil Kartigan (Rebelde, jedi) Durante su aprendizaje coincidió con W. Draken, quien finalmente se decantó por servir al Emperador, convirtiéndose así en un jedi renegado. Desde entonces son enemigos acérrimos. 

♣ Fergan (Rebelde, agente de asuntos internos) Un hombre joven de pasado e intenciones inciertas.

De qué va nuestra historia:

Tras la recuperación (tres meses en coma y otros tantos de rehabilitación) de Neil Kartigan (fue disparado por Seiren) una nueva misión lleva al escuadrón a una fiesta Imperial en Coruscant. Su misión es secuestrar a Lira Weelexx y conseguir los planos de los nuevos destructores imperiales. Durante los meses pasados desde el asalto en Bakura IV, la vida de Seiren ha dado un giro de 180º: ahora espera un hijo de William Draken, el sith que la traicionó. Gracias a Dios, ha conseguido hacerle creer a Kartigan (que tras el incidente tiene lagunas mentales) que el niño que nacerá es fruto de la relación que ambos mantuvieron en una de las misiones anteriores.

La noche caía lentamente sobre Coruscant, tiñendo las paredes metálicas de los altos edificios del dorado crepuscular de los último rayos solares. Un agradable calor se respiraba en todo el planeta, multitudes de gente no dejaban de entrar y de salir de los hangares… Era todo tan… Imperial. La ciudad bullía, plena de actividad: aquella noche se festejaba por todo lo alto el cuarenta cumpleaños de Lira Weellex, una de las más conocidas diseñadoras de destructores imperiales. 

Tan pronto como entraron en el recinto, se separaron. Seiren se sentía desorientada, no veía a Kartigan por ninguna parte, y, en cierto modo, intuía que algo no demasiado agradable iba a pasar. Fergan también había desaparecido, sumergido en su nuevo papel de suplantador del Moff Stevenson.

Miró a ambos lados, por encima del hombro, incómoda, dejando la copa sobre una mesa cercana. Sintió cómo una náusea le ascendía por la garganta, y, con lágrimas en los ojos, trató de contenerse. La conversación estaba volviéndose vana, sin contar que estaba como infiltrada en la fiesta y para nada conocía a ninguno de los invitados, sin lugar a dudas peces gordos del Imperio; decidió evadirse, buscando nerviosamente con la mirada una posible salida hacia el exterior.

Se sobresaltó cuando notó unos dedos cálidos sobre su nuca, apartándole después el pelo de la oreja. Se volvió, asustada.

-Hola, Seiren-sonrió William Draken, dejando entrever sus perfectos dientes blancos, resplandecientes sobre su piel morena.

-Tú… ¿Qué haces aquí?-retrocedió, pero él la agarró del brazo para evitar que cayese sobre la mesa.

-Lira Weellex diseñó mi “Estrella Sombría”-pronunció el nombre del destructor casi con afecto-Lo justo es que venga, ¿no? Y, desde luego, creo que tengo motivos para hacerte esa misma pregunta.

-Asuntos que no te incumben-bajó la mirada bruscamente-Ya no tenemos relación, no tienes derecho a preguntarme nada.

-Todo lo relacionado contigo me incumbe…

El sith bajó la cabeza, con gesto abatido, y, dándose la vuelta, se alejó, perdiéndose entre la multitud. Sin pensarlo, Seiren le siguió, sorteando pequeños grupos de gente que charlaba animadamente y un par de sirvientes con bandejas. Paró bruscamente tras la imponente figura de Draken, mientras éste se inclinaba para coger una copa de cava. Sin volverse, dijo:

-¿Por qué me sigues entonces?

-¿De verdad crees que todo esto va a terminar aquí?

Con un airado giro, se volvió hacia Seiren. Un gesto sombrío e inescrutable en su rostro.

-¿Terminar?-inquirió, algo confundido.

La muchacha bajó la cabeza hasta su redondeado vientre. Draken apuró la copa de un trago, dejándola de nuevo sobre la mesa.

-Sabes que no tuve más remedio… El niño… nuestro niño.

-Wiliam. Si alguien descubriese que es tuyo…

-Lo sé-bajó la cabeza-Pero… pero…

-¿Pero…?

-Ven conmigo. Vamos fuera… Por favor.

Seiren le siguió, no sin antes mirar a ambos lados para asegurarse de que Neil Kartigan o Fergan en su papel de Moff no estaban a la vista.

El amplio balcón ofrecía una vista panorámica de Coruscant, con un cielo inescrutable, plagado de estrellas y sin una nube. Las débiles lámparas de las paredes apenas conseguían iluminar la plataforma. William Draken se detuvo, de espaldas a la ciudad, tras haberle lanzado una mirada melancólica al firmamento. Se acercó a la temblorosa muchacha, con una media sonrisa en los labios, triste, anhelante.

-Seiren, yo… lo he pasado muy mal. Y además… cuando hablamos**… Pensé que me repudiaste.

-William… yo… Sabes que no puedo traicionarlos-una de las manos del sith se cerró sobre las suyas. Seiren alzó la vista, tratando de no llorar-No puedo.

-No te pido que les traiciones.

-No puedo trabajar contigo, si eso pone en peligro mi grupo… Will, confían en mí. A no ser…

-Yo…

-A no ser que tú.

-No, Seiren.

La muchacha le abrazó, con fuerza, apoyando la cabeza en su pecho. Las lágrimas le corrían por las mejillas, frías a hirientes como cristales de hielo puro.

-Sabes que no puedo… -Seiren notó cómo se estremecía entre sus brazos.

-William… por mí. Por… nosostros-cogió una de las manos del hombre y la apoyó sobre su vientre. 

-Seiren… no puedo… mi deber me lo impide… el Emperador. Lord Palpatine…

-El Emperador no está aquí. No ahora-dejó que sus labios se posaran suavemente sobre los de Draken. Él le devolvió el beso.

-¿Vendrás?

-No puedo, Seiren… lo sabes.

-¿Nos ayudarás, al menos?-sonriendo, alzó la vista.

-No puedo traicionar al Emperador. Me ha otorgado mucho poder: no puedo pagárselo así. Seiren…

-El poder es algo superficial, Will.

-No hay retorno para mí.

-Tengo… llevo un hijo tuyo en el vientre. Will… si la Rebelión se enterase… moriríamos ambos.

-Seiren, yo… no sé qué haces aquí. No me interpondré-el sith se volvió, separándose de ella.

-Will, yo… Sabes que te quiero.

-Sabes que yo también te amo. Te ayudaré. No sé a qué has venido; pero te demostraré que te quiero.

-… Dame una prueba. De que me amas.

-Sabes que haría cualquier cosa por ti. Lo sabes.

La muchacha se acercó más a él, rodeándole el cuello con los brazos. Acercó los labios a su oído y susurró:

-Quiero el sable de Neil Kartigan-Draken se inclinó para besarla.

-Dame media hora. Sólo media hora.

Se dio la vuelta y, en medio de un revuelo de ropajes oscuros, desapareció entre la multitud.

Lady of the Crows:

tzeentch

 ♥

Lady Nerón © 2009

Lápiz, papel y Photoshop CS3

Aproximadamente unas dos horas y media de trabajo

La idea de Tzeentch (uno de los Dioses Oscuros de Warhammer) como mujer la sugirió Arathion, en uno de sus despectivos y venenosos comentarios. Y, como me pareción que podía ser un buen tema para un nuevo dibujo, me puse a ello. Tzeentch, Diosa del Cambio, de las Mentiras y de la Tranformación, Señora de la Disformidad y de lo Oculto y misterioso.

Una de las canciones que más me han inspirado cuando se trata de escribir cosas relacionadas con la ciencia-ficción. 

Withered hands, withered bodies

Begging for salvation

Deserted by the hand of gods

Of their own creation

Star Wars RPG; interpretación y otros personajes de interés:

♣ Seiren (Rebelde, soldado): Lady Nerón.

♣ William Draken (Imperial, jedi oscuro): Arathion, nuestro superviviente nato DJ. En este caso, transcripción real de los hechos.

♣ Neil Kartigan (Rebelde, jedi) Durante su aprendizaje coincidió con William Draken, quien finalmente se decantó por servir al Emperador, convirtiéndose así en un jedi renegado. Desde entonces son enemigos acérrimos.

♣ Fergan (Rebelde, agente de asuntos internos) Un hombre joven de pasado e intenciones inciertas.

De qué va nuestra historia:

Neil Kartigan ha sobrevivido milagrosamente al ataque de Seiren. Tras la traición de William, ésta ha sido sometida a un examen por parte de uno de los maestros jedis de la Rebelión, y posteriormente absuelta por considerarse bajo la manipulación mental del jedi oscuro. Con los últimos miembros del grupo hospitalizados, la soldado recibe una inesperada llamada…

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Star Wars RPG

Seiren © Lady Nerón

Las horas se sucedían una detrás de otra, interminables, vacías e inhóspitas. Seiren se sentó junto a Neil Kartigan, en una esquina de la cama. Le miró con tristeza, tragando saliva con dificultad. “¿Qué he hecho?” se preguntó, apartando la mirada de la aparatosa venda que cubría todo el torso del jedi, levantándose y acercándose al amplio ventanal que dominaba la estancia. Apoyó la cabeza en el cristal y dejó que las lágrimas corriesen por sus mejillas. “Si al menos… Si al menos lo hubiese sabido”.

Unos pitidos insistentes la sacaron súbitamente de sus ensoñaciones. Rebuscó entre sus múltiples bolsillos hasta que logró extraer un delgado comunicador en forma de pastilla, de apenas cinco centrímetros de diámetro. Salió de la habitación y se dirigió a su dormitorio, asegurándose de cerrar bien la puerta, mientras el pequeño aparato pitaba rabiosamente.

-Dioses, maldito seas-se dijo a sí misma, enrojeciendo de rabia.

Pero a pesar de todo, activó la comunicación.

Poco a poco, la sombría imagen de William Draken fue formándose ante ella, cabizbajo, con la capucha de la túnica cayéndole sobre el rostro. Seiren tragó saliva, sintiendo cómo una fría gota de sudor se escurría por sus sienes. Una mezcla de sentimientos opuestos comezó a martillear en su interior. Confusión, temor, odio, rabia… amor. Se obligó a reprimirse.

-Seiren, siento tener que haberte hecho esto… Vi venir al jedi, era la única forma de protegeros. No sé si hubiese podido defenderte de él. Ya viste cómo me obligó a abandonar-la muchacha alcanzó a avistar un diminuto destello adamantino en la mejilla del sith-… Lo siento.

-No confían en mí. No puedo servirte más.

-Yo… -otra lágrima se escurrió por sus mejillas.

-Tú… ¡no tienes sentimientos!

La traslúcida figura le dio la espalda. Ella se mordió el labio con fuerza, llorando.

-Seiren, yo… No tuve más remedio. Lo siento. Y sabes que te quiero.

-Sucio bastardo… ¡No mereces ser amado!-se restregó furiosamente las lágrimas que inundaban sus ojos con el dorso de la mano.

-Lo siento.

-¡¿Qué quieres realmente?!-gritó.

La comunicación se cortó bruscamente, interrumpida por Draken. La pregunta quedó flotando en el aire, aguijoneando la mente de Seiren, mientras el eco se desvanecía en la pequeña habitación.

-¡Maldita sea!-lanzó el comunicador contra la pared, acurrucándose en una de las esquinas del dormitorio, echa un ovillo. Se acarició el vientre… “Era la única forma de protegeros”. Y le lanzó una débil sonrisa a la oscuridad reinante.

Let us be:

Star Wars RPG; interpretación y otros personajes de interés:

♣ Seiren (Rebelde, soldado): Lady Nerón.

♣ William Draken (Imperial, jedi oscuro): Arathion (en este caso, el texto es integralmente mío, basado en una escena arbitrada por él, pero la representación -diálogos- no coincide, es posterior)

♣ Neil Kartigan (Rebelde, jedi) Durante su aprendizaje coincidió con William Draken, quien finalmente se decantó por servir al Emperador, convirtiéndose así en un jedi renegado. Desde entonces son enemigos acérrimos. 

♣ Fergan (Rebelde, agente de asuntos internos) Un hombre joven de pasado e intenciones inciertas.

De qué va nuestra historia:

Seiren, una agente imperial infiltrada en la Rebelión, reasignada tras la aniquilación completa de su anterior escuadrón, tiene una nueva misión. Llevar a Neil Kartigan, vivo o muerto, al Imperio. Una misión los traslada a ella y al resto de su unidad (uno de los miembros es el jedi que busca) a Bakura VI, a la espera de que un miembro de la Rebelión entre en contacto con ellos. Aprovechando la confusión una noche, a la vuelta de la cita con el contacto, la joven soldado decide dar su golpe de gracia, tras una pelea entre los demás miembros del grupo, que deja a dos de ellos muertos y a otro inconsciente…

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Star Wars RPG

Seiren © Lady Nerón

-Si te estás preguntando si de verdad le quería-comenzó Seiren, acercándose lentamente al sith, con los labios curvados en una vampírica sonrisa y los ojos chispeantes, victoriosos-… Me salvó la vida. En cierto modo… Sí, le quería. Pero no más que a ti-entrelazó los brazos en torno al cuello del hombre, atrayéndole hacia sí, buscando ansiosa su boca.

Draken abrió los ojos, veteados en rojo, y la apartó de un brusco empujón, con tal fuerza que la muchacha aterrizó contra la pared del callejón con un ruido sordo.

-Pequeña inocente… -sus ojos oscuros ardían con un odio flamígero-Ahora que has cumplido con tu misión no me sirves de nada. Kartigan está muerto-le lanzó una mirada de desprecio al cuerpo del jedi agonizante.

-Tú… maldito bastardo-buscó a tientas su bláster, agarrándolo con tanta fuerza que sus nudillos palidecieron-No mereces ni el aire que respiras, deshecho imperial-su mano vaciló un instante y se mordió los labios hasta hacerse sangre, herida en su orgullo.

Cuando disparó, las lágrimas acudieron a sus ojos, duras y afiladas como esquirlas de hielo. El rayo luminoso se perdió entre los pliegues de la oscura túnica del sith. William Draken rió con más fuerza. Se arrodilló junto a ella.

-Al menos no mereces morir sin una explicación-Seiren dejó que sus dedos fríos le recorriesen las mejillas húmedas-Ni siquiera te he dicho porqué te escogí a ti. El día que sobreviviste, el día en que yo te salvé, te interrogué, ¿lo recuerdas?-no esperó respuesta-Estabas asustada, acababa de aniquilar a todo tu escuadrón, delante de tu inocente mirada de niña. Pero no vacilaste cuando te pedí que te unieses a mí, que renunciases a tus creencias para servir a la causa imperial. No tuve que forzar tu mente para que me obedecieses ni cumplieses mis órdenes. Me enamoré de ti. Rastreando tus pensamientos, descubrí que tú también respondías al mismo estímulo. Tu amor ha sido tu lealtad, ha sido lo que te ha sometido a mi voluntad. Pero tu amor era también el mío, y no podía soportar enviarte lejos, a las filas rebeldes. Llegué incluso a desearte físicamente, Seiren-un puño se dirigió velozmente hacia su rostro, pero Draken lo detuvo sin apenas esfuerzo, retorciéndole furiosamente la muñeca hasta que se la dislocó. Después, con una sonrisa triste, prosiguió:

-Has cometido errores. Perdiste el comunicador que tenía línea directa conmigo. Afortunadamente, Kartigan no estaba lo suficientemente lúcido como para deducir de quién era. Por eso fuiste la escogida. Ese estúpido tiene más fe en las limitaciones del código que en su propia intuición. Había de protegerte. Tu anterior compañía había sido aniquilada ante tus ojos, y quedaban secuelas en ti. Ni siquiera sabía que eras soldado. Tenía que eximir de toda culpa a una niña de diecisiete años, era demasiado inocente como para ser la culpable conspiradora.

Miró con desprecio las lágrimas silenciosas que corrían por las mejillas de la chica.

-Ya no tengo sentimientos, Seiren. Ya no tienes poder sobre mí. Nunca… nadie… podrá… doblegarme-atrajo a la muchacha hacia sí y depositó un suave beso sobre sus pálidos labios-Ya… sabes demasiado.

Seiren gritó, volviendo a disparar a ciegas, con las entrañas ardiendo en un fuego devorador y el sabor ácido de la bilis en la garganta. Lo siguiente que irrumpió en su campo de visión fue la intensa luz azul del sable láser del sith. Se acurrucó contra la pared y esperó, esperó, esperó… hasta que todo se tiñó de blanco.

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Star Wars RPG

William Draken © Arathion

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“Seiren speaks with Draken” – Star Wars RPG

Seiren © Lady Nerón

Hace un par de días que volví de mis vacaciones históricas de este año (concretamente, el martes pasado) Hace mucho que no escribo nada acerca de mi vida, ni de mis sentimientos, ni de lo primero que se me pasa por la cabeza, como solía hacer antes, cuando utilizaba la Red para desahogarme de mis problemas sentimentales, o de mis inquietudes de estudiante. De hecho, revisando un poco las páginas anteriores, me sentí triste al ver vacía y olvidada la etiqueta de “Pensamientos”.

Estuve meditando. Cada vez me da más pereza publicar un artículo nuevo. Cada día me cuesta más pensar, crear algo original con el que poder actualizar el blog. Sé que es verano, que el verano está para descansar, y que no se me va la vida en escribir, en querer hacerlo todo a la vez, en comerme el mundo internauta. Pero a fin de cuentas es algo que forma parte de mis ratos libres, en cierto modo es una parte de mí. Verano. Casi tres meses de existencia infructuosa. Me he librado de los estudios, de los deberes y de los trabajos impuestos sobre temas aburridos. Pero ha llega la ocupación frenética de las tardes calurosas. Tengo un ejército de Warhammer que dirigir (si bien es cierto que mis pobres habitantes de los bosques últimamente no dan un palo al agua), cuatro partidas de rol que interpretar (Warhammer Fantasy y 40K, Star Wars y D&D), con sus cuatro correspondientes personajes a interpretar, cuatro historias que seguir, y la mayoría de las tardes ocupadas. Esa es una de las razones por las que he dejado un poco el blog de lado. 

He tenido mucho tiempo, llevo tres semanas fuera. He visitado sitios maravillosos, tanto históricos como turísticos, me lo he pasado como una cría en las playas normandas del Día-D, he visto catedrales, preciosas, y, con mis propios ojos, la plaza donde quemaron a Juana de Arco. He visitado asentamientos Neolíticos en Bretaña, así como su zona celta.

Algo que echo de menos son los comentarios. Los ánimos que me dais en ellos, las críticas, todas y cada una de las innumerables correcciones que habéis hecho de mis artículos históricos. En cierto modo, formáis parte de mi grupo de amigos, aunque no pueda hablar con vosotros en persona, aunque no podamos compartir recuerdos reales… 

Como avanzadilla de los próximos posts, pues he decidido centrarme sobre todo en mis partidas de rol (ha finalizado la Temporada Histórica, al menos hasta finales de este mes) Algunas, como la de Dark Heresy (de la cual he colgado el primer artículo), son transcripciones de los movimientos de los personajes, sin apenas diálogo, aunque tengo preparadas un par de interpretaciones reales. Como apunte para Apreciador, no he dejado de escribir sobre la Cámara de los Días, simplemente he de encontrar tiempo para publicarlo todo.

Nos leemos.

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